Vivir con discapacidad en México: Un lujo inalcanzable

En México, según el censo de población y vivienda de 2020, hay casi 21 millones de personas con alguna condición de discapacidad o problemas mentales.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) define la discapacidad como una deficiencia física, intelectual, sensorial o mental que, a largo plazo y en interacción con diversas barreras, puede limitar la participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones con los demás. Con esta definición en mente, muchas personas con discapacidad enfrentan múltiples desafíos, como gastos en citas médicas, tratamientos costosos, procedimientos quirúrgicos y herramientas de apoyo. Estos gastos no solo son elevados, sino que en algunos casos también se requiere de cuidadores disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

A esto se suman factores como la pobreza, la pobreza extrema, la situación de las comunidades indígenas y la desigualdad social en comparación con las personas sin discapacidad. Como resultado, las familias con miembros con discapacidad a menudo se ven obligadas a destinar más recursos económicos, incluso cuando no los tienen. Aunque algunas personas reciben apoyo del gobierno federal, como la pensión del bienestar, este suele representar solo una pequeña fracción de los gastos necesarios para vivir dignamente con una discapacidad.

Otro problema significativo es la alta tasa de desempleo entre las personas con discapacidad, quienes, a pesar de estar capacitadas para trabajar, enfrentan una alarmante discriminación y la falta de empleos dignos, estables y bien remunerados. Esta situación refleja una de las muchas dificultades que enfrentan las personas con discapacidad en México, tales como la falta de información, los prejuicios y la insuficiencia de políticas públicas que promuevan la igualdad de oportunidades. El rezago económico que padecen muchas personas con discapacidad es considerable, lo que a menudo las obliga a abandonar sus estudios para buscar ingresos de manera informal, poniendo en riesgo su bienestar.

Es fundamental reflexionar sobre el daño que causa la sociedad al mantener prejuicios, que solo contribuyen a estigmatizar a las personas con discapacidad y privarlas de las oportunidades que disfrutan las personas sin discapacidad. Estas personas no solo enfrentan barreras y prejuicios, sino también la falta de medios suficientes para cubrir sus necesidades básicas. Por ejemplo, algo tan cotidiano como tomar el transporte para llegar a un lugar puede convertirse en toda una odisea para una persona ciega. Desde el momento en que sale de su casa, debe caminar por banquetas invadidas, dañadas o llenas de basura, y cruzar esquinas donde frecuentemente hay autos, motocicletas o puestos ambulantes que obstruyen el paso. Aun sorteando estas dificultades, al llegar a la parada del autobús, muchas veces se queda sola mientras las demás personas suben al primer autobús que pasa, sin siquiera tomarla en cuenta. Y si finalmente hace la señal al siguiente autobús, este puede no detenerse por falta de consideración. Al darse cuenta de que va tarde, muchas veces no le queda otra opción que pedir un taxi de plataforma, gastando el poco dinero con el que contaba, cuando podría haber usado el transporte público como la mayoría. Este es solo un ejemplo de los miles de desafíos que enfrentamos cada día, incluyendo el gasto adicional necesario para lograr lo mismo que los demás.

Propongo que tanto las personas con discapacidad como las empresas tomemos conciencia y nos pongamos en acción. Es fundamental que trabajemos juntos, ya que es igualmente importante que las personas con discapacidad nos informemos, capacitemos y defendamos nuestras capacidades y habilidades, demostrando lo que realmente podemos lograr.

Sin embargo, no solo las autoridades deben tomar medidas; el sector privado también tiene un papel crucial. Las oportunidades laborales comienzan con el interés de las empresas en ofrecer una buena calidad de vida a sus futuros empleados, contribuyendo así a la dignidad de sus familias.

Invito a todas las personas con discapacidad a que, si está en sus posibilidades, se involucren en mejorar sus conocimientos, no dejen de prepararse, se informen sobre sus derechos y obligaciones, y persistan en demostrar sus aptitudes y objetivos. A las empresas, les hago un llamado a la empatía y a informarse sobre la discapacidad, eliminando prejuicios y ofreciendo oportunidades de empleo basadas en las verdaderas capacidades de las personas. Es fundamental ver más allá de las limitaciones y reconocer la personalidad, habilidades y objetivos de cada individuo.

En México, vivir con discapacidad es un lujo que solo unos pocos pueden permitirse.


Comentarios

4 respuestas a «Vivir con discapacidad en México: Un lujo inalcanzable»

  1. Buen artículo.
    ¡Saludos!

  2. Avatar de José Antonio Anguiano Cortés
    José Antonio Anguiano Cortés

    Hola perla, felicidades por tu artículo y mucho éxito en tu blog. Saludos cordiales. José Antonio

  3. Hola Perla: Felicidades por tu artículo, es la situación real que vivimos las personas con una discapacidad, de manera especial quienes somos ciegos, éxito con tu blog. Saludos cordiales. José Antonio

  4. Avatar de Marylu García
    Marylu García

    Perlita eres una de las personas que apesar de tu discapacidad pones ejemplo de que puedes hacer las cosas mucho mejor que las personas que están sanas, te admiro y deseo lo mejor y me da gusto que te dedicas a concientizar a las personas para que ayuden a ser la vida menos difícil a las personas con alguna deficiencia felicidades !!!

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